Lucha contra los excesos navideños

Faltan pocos días para celebrar la Nochebuena y ya seguro que muchos de nosotros hemos entrado en una vorágine de cenas y comidas de empresas, con amigos, con familia… y todavía queda lo peor… Navidad, Nochevieja, año nuevo, Reyes… vamos que podemos empezar el año 2016 con la salud por los suelos y las grasas por las nubes. Para evitarlo tenemos que ser muy conscientes de aquéllo que ingerimos, ser ingeniosos a la hora de preparar las cenas o comidas y, sobre todo, tener una gran fuerza de voluntad para evitar todas las tentaciones o al menos no darnos atracones. Aunque penséis que es difícil esto que os digo, vais a ver que es mucho más fácil de lo que parece.

Cuando te resulte imposible renunciar a los aperitivos y canapés (en una cena compuesta a base de ellos, principalmente), debes comer los de menor contenido calórico. Por ejemplo, las setas a la plancha, el jamón serrano, el marisco, los moluscos o los espárragos serán nuestros mejores aliados. Los peores son el foie, los fritos, el salmón ahumado, los quesos y los embutidos grasos.

Para los primeros platos, tanto si cocinamos en casa como si lo hacemos fuera, tenemos grandes aliadas en las verduras de temporada: la lombarda, el cardo, la alcachofa, la berenjena, el calabacín, las menestras de verduras, las endibias… También las sopas, caldos y cremas dan sensación de saciedad pero son ligeras al mismo tiempo. Y si no nos queda más remedio que ofrecer lo típico, priorizar los espárragos verdes o blancos y el marisco.

A veces, la clave para que un plato parezca más navideño está más en su presentación que en los ingredientes. Por eso, para los segundos platos podemos optar por usar el horno: da un sabor característico a los ingredientes, se pueden cocinar en su propio jugo o con poca salsa y ofrecen una buena presentación. El pescado es siempre ligero, la mejor opción, pero entre las carnes, las más saludables son el pavo, el solomillo y el cordero.

La hora de los postres es la más crítica. Es difícil escapar a la tentación y, aunque se puede innovar con frutas en forma de brochetas, hechas al horno o en macedonia o dulces bajos en grasas, una pequeña porción de un postre navideño no hace daño a nadie. Y con el alcohol sucede lo mismo, con moderación, porque tiene muchas calorías. Al final, el mejor consejo es comer con sentido común para no cometer excesos de los que arrepentirse más tarde.

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