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La fisioterapia puede ayudar a prevenir el linfedema, consecuencia crónica del cáncer de mama

Hoy nos hacemos eco en nuestro blog de una información publicada por el Colegio Oficial de Fisioterapeutas de Madrid, que dentro de su campaña 'doce meses, doce consejos de salud', realizada en colaboración con los Colegios de Fisioterapeutas de Cataluña y País Vasco, han dedicado este mes la iniciativa al linfedema, consecuencia crónica del cáncer de mama, y que puede prevenirse con ayuda de la fisioterapia.

Así, según informan las entidades integrantes de esta iniciativa, el objetivo de la Fisioterapia en este aspecto es prevenir su aparición, ofrecer educación sanitaria al respecto y, en caso de que aparezca, mejorar la calidad de vida de las mujeres con cáncer de mama para quienes el linfedema supone un importante obstáculo en el desarrollo de determinadas actividades cotidianas, sociales y laborales.

En este sentido, han explicado que el cáncer de mama es el tumor más frecuente en las mujeres de los países desarrollados y una patología cuyos tratamientos pueden provocar la aparición de efectos secundarios como el linfedema.

Esta complicación provoca la inflamación de una extremidad, en éste caso la superior como consecuencia de la acumulación de líquido intercelular que se encuentra entre la piel y el plano muscular. Aparece tras la intervención quirúrgica para extirpar el tumor en la zona mamaria, si ésta implica extirpar los ganglios axilares y aumenta un 10% su probabilidad de aparición si además se administra radioterapia. Hay estudios que demuestran incluso su aparición tras la exéresis de pocos ganglios.

Los síntomas más comunes son el aumento del volumen del miembro afectado, edema, pesadez, asimetría física, desfiguración y problemas de movilidad, dolor y riesgo de infección entre otros, afectando a la funcionalidad de la extremidad.

En este sentido, los Colegios Profesionales participantes en esta campaña aseguran que en el caso del cáncer de mama, el linfedema secundario se puede producir en el 25-30% de los casos en que se extirpan los ganglios y es uno de los efectos con mayor impacto. Sin embargo, informan de que aunque una vez que aparece se convierte en una complicación crónica, se puede prevenir si se comienza con con una información anterior a la cirugía y con las medidas preventivas inmediatamente después de la intervención quirúrgica.

Por esta razón, recomiendan a las pacientes operadas de cáncer de mama;

“Realizar un programa de ejercicios específicos para prevenir el linfedema y mejorar la movilidad del brazo, para evitar que se produzcan complicaciones; además de someterse a un seguimiento regular, por parte de un fisioterapeuta especializado, para que pueda educarla en unos hábitos higiénico-sanitarios adecuados”.

El fisioterapeuta formado, además, aconsejará a las mujeres susceptibles de sufrir ese problema. Consejos como: evitar procedimientos médicos en el brazo afectado, como pinchazos, tomar la tensión arterial, etc.; mantener la piel bien hidratada; evitar heridas y curarlas bien si se producen; intentar no realizar movimientos repetitivos, tareas pesadas ni sobreesfuerzos con esa extremidad, y no exponerla a altas temperaturas, ni utilizar ropa o complementos ajustados.

Asimismo, les recomiendan no practicar deportes de impacto y llevar estilos de vida saludables, realizando actividad física regular, llevando una dieta equilibrada, y evitando hábitos tóxicos, etc.

Igualmente, explican que si en algún momento la persona nota que la extremidad se hincha, debe acudir inmediatamente al médico y a continuación al fisioterapeuta, que lo valorará, realizará el seguimiento y pautará un tratamiento. Es importante acudir a un profesional especializado para atender lo antes posible los edemas incipientes. Así, informan de que actualmente las técnicas que se utilizan para tratar esta patología son el drenaje linfático manual, la presoterapia, ondas de choque, vendaje neuromuscular, el vendaje multicapa y los manguitos de contención.

Todas tienen como finalidad disminuir el volumen de la extremidad y mantenerla en estado óptimo. En este sentido, los fisioterapeutas recuerdan que es importante tratar el linfedema desde el primer momento y aseguran que los profesionales de la fisioterapia acompañará siempre al paciente hacia una meta: conseguir la máxima funcionalidad y calidad de vida.

Fuente: Colegio Oficial de Fisioterapeutas de la Comunidad de Madrid

 

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