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La fisioterapia y la disfunción sexual femenina

Dr. Robert Bobert
Dr. Robert Bobert

Immunologist

Chica sentada con toalla

Aunque la fisioterapia puede resultar fundamental a la hora de tratar la disfunción sexual tanto femenina como masculina, hoy en nuestro post, nos centraremos en las mujeres y dejaremos para próximas semanas cómo la fisioterapia puede ayudar a los hombres a tratar esta patología.

Chica sentada con toalla

Qué es una disfunción sexual

Una disfunción sexual es cualquier alteración o problema en la respuesta sexual en un individuo sexualmente activo. Dicha alteración puede presentarse en cualquier etapa del acto sexual, afectando tanto su relación como su autoestima.

Causas de la disfunción sexual

Sus causas pueden ser sociales, biológicas, ambientales, psicológicas, hormonales y funcionales. Gran parte de estas disfunciones puede tratarse a través de la fisioterapia.

Tipos de disfunción sexual

Existen distintas disfunciones sexuales como el vaginismo, incontinencia urinaria o anal, menopausia, disfunción eréctil, anorgasmia, etc. Dependiendo del tipo de disfunción, el fisioterapeuta evaluará el tratamiento a seguir y las técnicas adecuadas, siempre desde un enfoque multidisciplinar, contando con la opinión de otros profesionales ya que las disfunciones sexuales pueden tener su causa en motivos orgánicos, psicológicos o funcionales.

Tecnicas de fisioterapia para tratar la disfunción sexual

En fisioterapia, se pueden usar las siguientes técnicas para mejorar las disfunciones y la vida sexual del paciente:

  • Aumentar la consciencia en nuestro suelo pélvico y zona vaginal (biofeedback)
  • Mejorar el estado de la musculatura (controlar la contracción y la relajación de la misma)
  • Eliminar el miedo a la penetración, favorecer la confianza y la seguridad en la pareja, así como el aprendizaje de habilidades en la intimidad
  • Realizar masaje sensorial en las zonas afectadas
  • Motivar a la auto-palpación vaginal (autoconocimiento)
  • Eliminar la congestión de los fondos de saco vaginales, no se debe olvidar trabajar con técnicas respiratorias, reeducación postural global, entre otras.

Problemas musculares de la disfunción sexual femenina

Cuando hablamos de disfunción sexual femenina nos referimos a la alteración de la respuesta sexual de la mujer, o al hecho de sentir dolor durante la relación sexual. Este problema, además de ser un o problema físico, suele convertirse en un problema psicológico que provoca falta de autoestima o dificultades en la relación de pareja.

Cama deshecha

Cómo tratar esta disfunción

Además de con psicología y con otras terapias médicas, la disfunción sexual femenina se puede tratar también con fisioterapia. Algunas de las disfunciones más habituales que trata el fisioterapeuta es el vaginismo, la dispareunia y la anorgasmia.

El dolor suele ser la señal más habitual en lo que se refiere a disfunciones sexuales, especialmente si hablamos de mujeres. Entre las causas más frecuentes de dolor pueden encontrarse la falta de elasticidad, presencia de puntos gatillos musculares en el suelo pélvico, lesiones o cicatrices en  los tejidos implicados, lubricación reducida, una vascularización insuficiente o un cambio hormonal.

Podemos distinguir cuatro tipos de patologías en la disfunción sexual femenina: vaginismo, anorgasmia, dispareunia y sexualidad en la menopausia.

El vaginismo

El vaginismo se produce cuando los músculos de la parte externa de la vagina se contraen involuntariamente impidiendo o dificultando y haciendo muy dolorosa la penetración durante las relaciones sexuales.

El vaginismo es un espasmo involuntario de la musculatura de la vagina que hace imposible o muy doloroso el coito. En este caso, se utiliza terapia manual, técnicas miofasciales, termoterapia, ejercicios pélvicos,…para corregir las contracciones musculares. El fisioterapeuta hace que sea posible la relajación muscular.

Aunque las causas pueden ser múltiples, y su origen debe valorarlo el médico especialista, lo cierto es que la fisioterapia junto con el psicólogo tienen un papel muy importante. El fisioterapeuta se encargara de normalizar el espasmo o hipertonía vaginal, así como mejorar su percepción de las estructuras musculares del periné. Debe aprender técnicas de relajación, estiramientos musculares, propiocepción de la zona vaginal, etc. y siempre complementando y apoyando a la psicoterapia.

La onorgasmia

La anorgasmia es la ausencia de orgasmo; puede ser primaria, cuando la mujer nunca ha experimentado el orgasmo, o secundaria, cuando en un momento puntual de su vida se produce dicha disfunción. Ésta segunda es la más habitual y la que se trata con fisioterapia.

La anorgasmia es una disminución o ausencia de sensibilidad, que imposibilita llegar al orgasmo. El fisioterapeuta mejora la función del suelo pélvico, para mejorar los tejidos y estructuras de la zona.

La fisioterapia busca mejorar y normalizar, en la medida de lo posible, la función muscular, vascular y neurológica en el suelo de la pelvis, consiguiendo de este modo que todos los tejidos y estructuras participantes en la función sexual se encuentren en las condiciones más óptimas.

La dispareunia

La dispareunia es un dolor perineal durante el coito, que puede aparecer antes, durante o después de las relaciones sexuales. El tratamiento de fisioterapia en este caso se realiza con masaje perianal, estiramientos de la musculatura o técnica miofascial.

La dispareunia o dolor en las relaciones sexuales puede producirse por diferentes procesos como después de un parto, por patología congestiva, o la menopausia.

El tratamiento de fisioterapia es muy sencillo, gracias al masaje perineal, a los estiramientos de la musculatura afectada y a la aplicación de alguna de termoterapia profunda u otras técnicas miofasciales que mejoran la flexibilidad y elasticidad de la cicatriz, la patología desaparece dejando de ser un problema para la mujer.

La disfunción sexual durante la menopausia produce sequedad vaginal, falta de lubricación durante el acto sexual, falta de tono muscular en el suelo pélvico, flacidez perineal, descenso de órganos pélvicos (útero, vejiga, recto), situaciones estas que pueden alterar la función sexual produciendo dolor durante las relaciones sexuales, anorgasmia, etc.

Las técnicas fisioterápicas pueden ayudar a mejorar la situación de los tejidos que participan en la función sexual, mejorando el trofismo, la vascularización, el tono muscular perineal y el estado del nervio pudendo, contribuyendo así a la mejora de la calidad de las relaciones sexuales.

Independientemente de cuál sea el problema, lo más importante es tener una correcta valoración de los diferentes especialistas, con el objetivo de valorar las diferentes alternativas posibles. No obstante, en la mayoría de las ocasiones, el tratamiento multidisciplinar suele ser el más adecuado.


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